[Crónicas de Conciertos] Íboga Summer Festival 2014 – viernes 25

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Con el grato recuerdo de las actuaciones del día anterior, llegábamos el pasado viernes 25 de julio al Iboga Summer Festival ansiosos por disfrutar de otra gran noche repleta de ska, balkan y swing.

Lamentablemente la primera impresión que tuvimos al llegar al recinto no fue demasiado agradable. El abarrotado camping del festival obligaba a muchas personas a tener que acampar en las proximidades del mismo a lo largo del camino que comunica el camping con el recinto de conciertos. Además, el servicio de limpieza se vio completamente desbordado. Debido a la ausencia de cubos donde depositar la basura, se empezaron a generar varios montones de la misma a lo largo del camping. A esto se sumaba el hecho de que las pocas duchas dispuestas en el camping eran de agua salada, y no estaba permitido el uso de jabón. En resumen, el malestar entre los asistentes que habían decidido acampar en el camping y alrededores era generalizado.

Por otro lado, la organización tomó nota de las incidencias del primer día y aumentó el personal en barras y taquillas, haciendo mucho más fluidos los servicios tanto para servir bebida como para agilizar las colas en las taquillas. Esto nos invita a ser optimistas, deseando que la organización tome nota de todas estas situaciones, y pueda mejorarlas en la próxima edición del festival.

Ya en el interior del recinto de conciertos, y sin el retraso del día anterior, nos encontramos una estupenda sorpresa. La actuación de Moon Wok, ganadores del concurso de bandas de Iboga, fue una magnifica forma de dar el pistoletazo de salida a los conciertos del viernes. Con una formación poco convencional (guitarra, clarinete, beatbox y dj), la banda ofrece un repertorio de elegante sonido swing, sin que ninguno de los presentes echase en falta una mayor instrumentación, y dejando al público con ganas de más ante una actuación excelente pero breve.

Tras Moon Wok, fue el turno de los jamaicanos The Skatalites, que celebran en 2014 su 50 aniversario regalándonos un infalible directo repleto de canciones que forman y formarán parte de la historia de la música ska. Con gorra jamaicana y camiseta de Las Chivas de Guadalajara dio entrada en el escenario Lester Sterling. Este apareció dispuesto a iniciar la tradicional cuenta atrás que da comienzo a Freedom Sounds y que a la postre sería también la canción que pondría el punto y final a su actuación.  En el resto del repertorio no faltó otro de los emblemas de The Skatalites, Guns of Navarone, o la participación de la cantante y colaboradora habitual Doreen Shafer, para interpretar My Boy Lollipop.

Nunca sabremos quién atrajo más expectación, si Molotov Jukebox o la actriz, cantante y acordeonista Natalia Tena. Los británicos llegaron al escenario con una intención clara, la cual nos expresaron desde la primera canción, ¡venimos a haceros bailar!. Y, mientras nos hacían bailar, aprovecharon para presentar su reciente disco Carnival Flower, a través de canciones como Neon Lights o No Lady. Sin embargo no todo fueron temas nuevos, ya que también dedicaron tiempo a canciones de trabajos anteriores como I Need It o Trying. Los británicos nos deleitaron con un divertido y elegante directo donde mostraron su particular capacidad para combinar estilos musicales y sonidos, pero siempre entorno al swing.

Gran parte del público estaba expectante, guardando sitio para la actuación de Balkan Beat Box, y pudo ser ese el motivo por el que los belgas de OPMOC no parecieron cuajar entre el público allí presente. Batería, bajo, teclado y una brillante sección de vientos, saxofones y trompetas nos ofrecieron una enérgica combinación de melodías funk. Scrambled eggs o la divertida visión de Bilbao con su canción Bilbao Streets de su disco Journeys, fueron algunas de las canciones que OPMOC dejó en su paso por el escenario del Íboga Summer Festival.

Llegaba entonces uno de los momentos más esperados por gran parte del público, el concierto de los israelitas Balkan Beat Box. Sin embargo y lamentablemente su nacionalidad terminaría por favorecer a que su actuación no dejase totalmente satisfechos a los espectadores de su concierto. Al trío habitual se unían guitarra, bajo y saxofón, completando de esta manera una formación dispuesta a ofrecernos su particular dosis de klezmer y música electrónica, sin perder no obstante el sonido árabe que les caracteriza. Mientras las rápidas notas de Meboli daban inicio al esperado concierto, se podían observar en el escenario los rostros de unos músicos que parecían tener el mismo entusiasmo por dar un gran espectáculo que el público por disfrutar con ellos. Fue en la tercera canción cuando un grupo de personas saltó al escenario con pancartas que pedían la libertad del pueblo palestino y el cese del bombardeo sobre Gaza. Los espontáneos llegaron incluso a utilizar la propia microfonía de Balkan Beat Box para dirigirse al público mientras los propios artistas permanecían sorprendidos en el escenario. Llegados a este punto se sucedieron algunas situaciones de tensión entre el público y el personal de seguridad del festival, teniendo que ser algunas personas atendidas por los servicios sanitarios. Tras unos momentos de incertidumbre, Tomer Yosef tomaba la iniciativa para intervenir en el micrófono y continuar con el concierto, con canciones como Hermetico y Political fuck, una de las más aclamadas entre los presentes, pero dejando una sensación extraña entre los mismos. Sin duda nos quedamos con ganas de volver a ver a Balkan Beat Box, y esperamos que para entonces el conflicto entre Israel y Palestina haya encontrado la mejor de las soluciones.

El siguiente grupo de la noche también sufrió los problemas de una guerra y los conflictos entre países y gobiernos. Los bosnios de Dubioza Kolektiv derrocharon una rotunda carga de positividad y locura a partes iguales en uno de los mejores directos que pudimos presenciar en el festival. Una voz robotizada en castellano nos dio las instrucciones a seguir para disfrutar de su concierto, y el resto lo pusieron la fuerza de canciones como Firma ilegal o Kazu, que no permitieron que ninguno de los presentes permaneciera ajeno a la fiesta que Dubioza Kolektiv había organizado. Los bosnios proponen un estilo difícilmente clasificable que tan pronto pasa del rock al dub, aderezado con melodías tradicionales balcánicas en un directo realmente potente. El broche final lo puso su canción Balkan Funk inspirada en otra canción de Fatboy Slim.

Para finalizar la jornada y al igual que ocurrió la noche del jueves, se dejaba el resto de la fiesta en manos de un Dj, en este caso dos, Hapu & Soj. La pareja de Dj’s holandeses ofrecieron una sesión que combinaba canciones de estilos balkan y swing.


Texto: Isabel Molina Rivas

Fotografía: Jorge Medina Lueje