[Crónicas de Conciertos] XXII Viña Rock 2017 – viernes (28/04/17)

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Llegó el viernes 28 de abril y con esto el Viña Rock 2017 abría sus puertas tras una Fiesta de Bienvenida que nos dejó más que contentos. Tras el domino de Riot Propaganda en esa noche del jueves, el viernes llegaba con casi 40 artistas que pasarían por los hasta ocho escenarios que presenta este festival.

Con respecto al año pasado veíamos como el Escenario Cabo de Plata se afianza en la misma localización y hace de este un gran espacio donde disfrutar del RAP con mayúsculas, así como el Escenario Dub Corner crece y pasa a tener esa gran carpa demandada que a más de uno le quitaría una buena tormenta de agua. El resto del recinto presentaba el mismo aspecto del pasado 2016 y eso ayudaba a sentirse como en casa.

Porque así es Viña Rock, un festival en el que muchos hemos crecido y al que se le tiene un cariño especial, porque es el primer gran evento que abre el circuito festivalero de la temporada y porque es allí donde coincidimos con amigos de distintos lugares de España a los que nos une la música.

Con esta sensación de hermandad entrábamos a este recinto poco antes de que arrancasen los primeros grupos, decantándonos por Mediterranean Roots, quienes darían el pistoletazo de salida al Escenario Cabo de Plata. Con las primeras gotas de la tarde ya cayendo y con un buen puñado de seguidores que esperaban minutos antes del inicio del show en las primeras filas se lanzaban a conquistar este festival por tercer año consecutivo y arrancar así su Bajo el mismo Sol Tour. Buenas sensaciones con las que pasaban los primeros minutos de esta tarde de festival.

Sin pausa corrimos hasta el Escenario Poliakov, donde el trío Mama Ladilla tenía todo listo para hacer pasar un buen rato a sus incondicionales. El primer “Letras Guarras” hizo que Juan Abarca y los suyos se metieran al público en el bolsillo, disfrutando después con “Obcequeitor” y “Naces, creces, te jodes y mueres”. El Viña Rock funcionaba al 100% y las ganas también estaban al máximo, dejándonos llevar por el ritmo de “Janfri Güein”, “La polla de mi jefe” o “Jamon Beibe”. Sonaron desde Slayer a Los Chunguitos, dejando para la despedida los clásicos “Surfin Papa”, “Mi Nave Mix” o “Ataca”.

Tras estos y sin pausa nos movíamos tan solo unos metros para encontrarnos con Juanma Cifuentes, más conocido como Iratxo, quien se encuentra celebrando su 10º anivesario y vuelve a acompañarse de la banda en este tour que no podía dejar de lado el Viña Rock. Sonó “No es la primera vez” y Juama nos recordaba el buen tiempo de hace tan solo dos años, cuando también salía a comerse la tarde del festival, frente a la lluvia que ya nos acompañaba en el acelerado “Quiero más”. Hubo tiempo de mandar un recuerdo a la organización de este festival así como ese añorado Aúpa Lumbreiras!! o el Marearock Festival que crece cada verano mientras arrancaba “Mi trigal”, dando paso a “El aire que da la vida” o “Si tu supieras”, dejando para más adelante “Latidos contados” y “La Madrugá”. Buena elección para pasar la tarde y disfrutar con su música.

Pero aquí veníamos a hablar de rock y Sinkope llegaba desde su natal Extremadura para dar buena cuenta de ello. Sólo necesitaron “Tirano de rama” para mostrar por qué están en cada gran cartel que quiera tener rock estatal, y si a esto le unes el conocido “Cuando no te pones falda”, el éxito estaba más que asegurado. “Encanutao” fue otra de las que no quedaron fuera, continuando con un buen repaso de algunos de sus mejores cortes con los que pusieron música en la tarde del viernes de esta edición del Viña Rock.

Pero esta tarde iba llegando poco a poco a su fin, y los encargados de poner la banda sonora a este anochecer no podían ser otros que Che Sudaka. Nos decantamos por estos pese a coincidir con los Inconscientes de Iñaki “Uoho” Antón y esos Funkiwi’s que se apoderan poco a poco de la escena emergente, quedando estos citados para la próxima ocasión. Volviendo a Che Sudaka, este cuarteto es una de las mejores bandas que te puedas cruzar en un festival. Dominados por la humildad y las ganas de trabajar día a día, salen al escenario con la ilusión de la primera vez – y nos contaron que ya era la sexta en Viña Rock desde allá por el año 2009 – para entregarse al público que comenzó a bailar desde que Sergio Morales y Jota salieron a escena, irrumpiendo poco después Leo y Kachafaz a la vez que comenzaba a sonar “Viendo tu vida al pasar”, al que siguieron “Bam Bam”, “Serás feliz”, “Todo vuelve” y “Silence Raval”, un buen repaso a algunos de los cortes de esta discografía que han generado en 15 años de carrera y que nos dará un nuevo disco a finales de este 2017.

Todos queríamos más, así que su “Yo quiero más” se colocó en el sitio ideal del setlist al que el clásico “Sin papeles” también se sumaba. El público aguantaba el agua (¿y cómo no hacerlo con esta fiesta sobre las tablas?) llegando ahora “La ley del miedo”, “Almas rebeldes” y “La risa bonita”, como la que dibujaban en cada rostro de los que allí estábamos para bailar y pensar con ellos.

Para el final volvió a sonar un fragmento de “Yo quiero más” antes de “10” o el clásico “El trenecito”, despidiéndose con su “Come una bomba” que nos dejó más que saciados. Un gran paso por este festival al que seguro que volverán.

Y ya con la noche cerrada sobre el recinto llegó el torbellino de Aitor Ibarretxe y sus Lendakaris Muertos que hicieron que los primeros “Drogopropulsado”, “Cerveza sin alcohol” y “El último txakurra” fuesen suficientes para que la valla que contenía al público en las primeras filas se quejase, siendo reforzada en este concierto y a lo largo de la noche. Pero estos tenían ganas de guerra y “Cómeme la Franja de Gaza” o “Violencia en acción” ayudaron a seguir por todo lo alto, conectando con “Detector de gilipolleces” su dúo “Modo Dios” y “Modo Diosa” o el clásico “Héroes de la clase obrera”.

El divertido y crítico “Húngara chúngara” daba paso a un “Satán (Pasao de Rosca III)” dedicado, según Aitor “…a todos los heavys y las heavas” antes de ese “Pasau de Rosca”, siendo otro buen puñado de cortes los que dejaron para su recta final y con los que no pudimos perder la sonrisa de la cara.

Ahora tocaba desplazarse hasta el Escenario Smoking, donde Itaca Band llegaba a este espacio que da cabida a bandas emergentes y otras, como estos, que dejaron muy pequeño este rincón que se contagió de su nuevo Explosiva, LP que ahora presentarán de forma especial y que, pese a llevar unos días a la venta, ya era conocido y coreado como el más clásico por sus seguidores.

“La vida explosiva” nos daba la bienvenida y las cara de Albert García (voz) reflejaba la sorpresa del recibimiento que aquí tenían, mientras que otros miembros de la banda como Maria Astallé (trombón) eran un claro reflejo de la alegría y el buen rollo que transmiten con su música. “Ojo por ojo” o “Torna’m” dieron paso a “180”. Para el Viña Rock 2018 bien se merecen un hueco en el Escenario Negrita, donde también nos harán bailar con “Cerca del Suelo”, “Rema” y “Cerca del Suelo”. Pero quedaban más balas en el cargador, y fueron cuatro más las que aquí soltaron: “Temerario”, Camaleón” y “La Locura” siempre esperados así como el nuevo single “Ahora y aquí”, despidiéndose más que contentos y satisfechos con el trabajo bien hecho. Bravo por Itaca Band.

Mientras tanto, Suite Soprano hacía lo propio en el Escenario Cabo de Plata y Juancho Marqués y Sule B dominaron una actuación en la que “De la tierra” fue el momento más nostálgico de todos, recordando a la fallecida Gata Cattana.

Llegaba la media noche, y decidiendo dejar a Green Valley para la próxima, nos decantamos por esos Boikot: con los que ya habíamos charlado esa misma mañana en la presentación de su corto “Jarama” que se llevó a cabo dentro de la programación del festival. Un trabajo recomendable y casi obligatorio al que pusieron nombre con ese mismo single que abrió su setlist y que fue la primera muestra del nuevo espectáculo audiovisual que les acompañará a lo largo de este tour.

Pero Boikot es un grupo que ha sabido renovar su repertorio en los treinta años de actividad ininterrumpida que ahora cumplen, haciendo que “Inés” o “Naita na” suenen tan bien como “Sin tiempo para respirar” o el bailable “Korsakov” que iban subiendo la temperatura. “Bajo el suelo” y “Hasta siempre comandante” llegaban antes de su cover de ese “Cualquier día” que desde la primerva vez que versionaron a Piperrak e hicieron suya.

Las guerreras “Skalasnikov” y “Bella Ciao” daban paso a su adaptación del “Zu Atrapatu Arte” de Kortatu, otro clásico en sus directos. Para el final guardaban “Tierra quemada”, haciendo un llamamiento a luchar más y más por la memoria histórica y recordando que en este mismo recinto del Viña Rock hay una de esas fosas comunes que dejó el sangriento golpe de estado de 1936. Para el final algunos esperados “Amaneció”, “Juntos tu y yo” o “Grito en alto”. Fue una hora y media que voló, quedando más que corta ya que su discografía está llena de temas clásicos que habrían dado para más del doble.

En este Viña Rock había más de un grupo que se despedía, y uno de ellos eran los Canteca de Macao de Anita Kuruba y Chiki Lora. Estos tenían su cita con Villarrobledo a las 1:35 horas y salían puntuales al escenario para arrancar con “Acuerdaté” y los primeros de los muchos clásicos elegidos para la ocasión: “La rabia” y “No llores”. Tampoco se hizo esperar “Nunca es tarde”, al que seguía “Así es la vida” y “Pa’l Sur”.

Estos han estado en ocho ocasiones consecutivas en su cartel y se les echará de menos, pues han sido parte de la banda sonora de la historia de este festival al que eran capaces de llevar del más íntimo “Contigo” o el calmado “Música” a la fiesta de su “Desfase”. Encaraban el final con “Eres tu”, dominando el buen rollo que hasta aquí nos había acompañado y diciendo adiós con las dos últimas: “Qué pasa!?” y “Alternativa libertaria”. Ahora tocará disfrutarlos por toda la geografía estatal antes de que se centren en otros proyectos y cierren esta genial etapa que nos han dado los Canteca.

Mientras estos hacían lo propio, en el Escenario Villarrobledo se disfrutaba del regreso de Mago de Oz  a este cartel, quienes han cambiado la mayoría de sus componentes pero siguen consiguiendo que el público siga siendo fiel a su música, algo que hizo reventar este espacio que quedó más que pequeño para la actuación de estos.

Todavía quedaban fuerzas, y cuando se cumplían las doce horas consecutivas de disfrutar de tanta buena música en directo nos quedaban dos de los nombres internacionales que había en esta II Edición del festival: el ska punk clásico de los italianos Banda Bassotti y el ragga tan bien dominado por General Levy que convenció a todo el que pasó por el Escenario Viña Grow. A estos siguieron unos The Real McKenzies que pusieron el toque de punk celta escocés con origen en Vancouver (Canadá) y con los que llegamos hasta las cinco de la madrugada.

Nos retiramos así a descansar mientras comentábamos cada una de las actuaciones que habíamos vivido en esta amplia jornada, donde la lluvia iba tomando tanto el recinto como el camping y los viñarockeros aguantaban con todas las ganas del mundo de disfrutar de esta edición del festival.

Texto y Fotografías: Francisco M. Peco