[Crónicas de Conciertos] XXII Viña Rock 2017 – domingo (30/04/17)

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Llegó el domingo 30 de abril a Villarrobledo y con ello la jornada de cierre de esta XXII Edición del festival de referencia para todos los grandes eventos que no paran de surgir en este país. Llegando a los 200.000 asistentes entre los cuatro días de música en directo, Viña Rock 2017 ha vuelto a hacer de esta ciudad manchega el centro del país.

Entrando de nuevo al recinto que durante estos días se convierte en nuestra casa, nos dirigíamos sin pensarlo hacia el Escenario Villarrobledo, donde los valencianos Mafalda volvían a este festival tras actuar en la Fiesta de Bienvenida al Camping en el año 2015. Ahora contaban con un escenario de altura y el público respondió como estos se merecen.

En los últimos años siempre me he referido a ellos como una banda emergente que se abre hueco en la escena estatal, pero ya podemos afirmar que ese hueco es lo suficientemente grande como para hacer de estos pioneros del reggaecore uno de los grupos de referencia del estado. La unión de un escenario a rebosar y la banda con ganas de darlo todo hicieron que desde el inicio de “Asumiendo todo el miedo” y el “Agua negra” que le seguía, aprovecharon cada segundo para presentar su nuevo La Última vez que te Escucho (2016), del que también sonó “deConStrucciÓn (C.S.O.)”.

Aprovecharon su paso por este espacio para hacer llegar varios mensajes por esos mismos micros que después cantarían “Bam bam” y “Absurdas, pero necesarias”. El nuevo single “Nuberu” fue el siguiente, corte en el que más de uno esperaba la aparición de Pepo y Pablo (Desakato) como en el reciente Gazpatxorock, pero tendremos que seguirlos de cerca para volver a disfrutar de esta colaboración sobre las tablas, ya que esta vez no pudo ser.

El tema funciona igual de bien sin los asturianos y esta joven formación lo sabe, aprovechando este momento para presentar a su nueva sección de viento que remplazará a los que hasta ahora les acompañaban. Antes de despedirse sonaron “En guerra”, “Libre” y su último “La llorona”, cerrando así un directo sin fisuras del que pueden estar más que satisfechos.

Tras este inicio de la tarde, tocaba acercase al Escenario Poliakov, pues los Mala Reputación querían presentar el reciente El arte de la guerra (Rock Estatal Records, 2017), y así hicieron. Desde los iniciales “Cristal” o “Benditos juegos” se metieron al público en el bolsillo, haciendo de otros como “Para que jueguen los gatos” un tema que fue bien coreado por todos los que allí estuvieron.

Sin pausa seguíamos pasando por los diferentes escenarios del festival, siguiendo ahora el Escenario Negrita, en el que aparecían los cordobeses Los Aslándticos, quienes variaros su formación e incluso han relanzado el conocido “Mi primer día” que no faltó en este festival.

Pero si hay un grupo al que le teníamos ganas esos eran Desakato, que tras dos años consecutivos actuando a primera hora, tenían a las 19:30 hrs. una cita con el Escenario Poliakov. La maquinaria de estos no para de funcionar y salían con eses “Animales salvajes” con un Pepo totalmente asalvajado, saltando sobre el público para cantar “Trompetes de Xericó”.

Volvía este al escenario mientras coreábamos “La ira de los hambrientos” y “Columnas de humo”, con los que no paraba de subir la temperatura. Daba igual la lluvia, puesto este quinteto tenía en el cargador “Octubres rotos”, “Heridas abiertas” y “La Tormenta”, convenciendo al público que disfrutaba con ellos. Para el final se dejaron “Cuando salga el Sol”, “Cada vez” y “Pánico en Frankfurt”, como ya hicieran en la pasada edición. Lo de Desakato es una madurez bien llevada y este Viña Rock fue una nueva muestra de ello.

Todavía había muchas fuerzas y a continuación era el turno de Amparo Sánchez, quien vuelve a usar su Amparanoia para conmemorar el 20 aniversario de El Poder de Machín (1997). Su directo estuvo dominado por este exitoso LP y nos hizo rejuvenecer un puñado de años desde “La semana”, “Buen rollito” o “Hacer dinero”, con los que asaltaba el Escenario Negrita. También sonó “Somos viento” del Rebeldía con alegría (2004) para presentar luego “El coro de mi gente”, su nuevo single.

“La fiesta” y “Que te den” fueron de los últimos cortes, dejando tiempo para un último “Ella baila bembe” con el que quedamos muy agradecidos. Sin darnos cuenta había caído la tarde y el Viña de este 2017 afrontaba su última noche.

Aunque el Viña Rock está dominado por grandes artistas de la escena estatal, esta edición ha contado con un pequeño incremento de nombres internacionales y The Toy Dolls fueron otros de los que aquí se dieron cita. “Fiery Jack” y “Cloughy Is A Bootboy!” fueron las primeras, haciendo disfrutar a todos los seguidores el punk británico que frente a este trío estaban.

“Bitten by a bed bug”, “Dougy giro” y su “Idle Gossip” ocuparon la parte central, dejando para la despedida “Glenda and The Test Tube Baby” o “She Goes to Finos”, siendo este un repaso más que completo a su amplia trayectoria.

Sin parar ni un segundo volvíamos al Escenario Negrita para ver la gira mundial de La Pegatina, otro de los cabezas de cartel de esta edición. En este momento Hora Zulu y el gran Kase.O también descargaban su directo en este festival, siendo el momento que más público había a lo largo del recinto y confirmando el concieto de La Pegatina como el más visto de esta edición.

Los de Montcada son una fiesta sin pausa y lo demostraron desde la presentación al ritmo de “El curandero”, en la que el confeti volvía a invadir este escenario. “Non e Facile”, “Olivia” y su “Como explicarte” dedicado a una joven pareja que se conoció en este mismo festival en el pasado 2016 pasaban antes de “Y se fue”, “Gat rumberu” o el también bailable “La voisine”.

¡Que descarga de energía! Los minutos volaban y sabíamos que su paso por este escenario se nos quedaría corto, por lo que nos centramos en disfrutar de “Que bonito es el amor” y “Sun bay”. Estos repasan lo mejor de su producción en cada show y aquí no fue menos. Se nota el cariño mutuo que hay entre este festival y la banda, pasando por “Alosque”, “Una mirada” y “Lloverá y yo veré”, que en la vez anterior que sonó tuvo un guiño incluido a la climatología de esta edición.

Nos dejamos el último aliento con “Heridas de guerra” con Los Aslándticos entre otros invitados y el último “Mari Carmen” tan conocido. Un espectáculo totalmente recomendable.

Sistema Antisocial (Maldito Records, 2017) es el nuevo disco de Soziedad Alkohólika, quienes pondrían su música a la media noche del domingo con un directo en su línea. Una buena dosis de temas clásicos tras presentar algunos de su nueva referencia fue la elección de este quinteto al que el público siempre muestra su apoyo. Mientras estos hacían lo suyo, en el Escenario Viña Grow se disfrutaba del directo de los jamaicanos Toots & The Maytals, un grupo de larga trayectoria e influencia en el ska y reggae que no pudimos dejar de lado.

Llegando a las últimas actuaciones, nos quedaba despedirnos de Aspencat, quienes pisaban por última vez el Escenario Negrita poco después de la 1:30 hrs. de la madrugada. Desde el primer “Música naix de la Ràbia” o ese “Serem un cicló” que llegó poco después el público estaba totalmente entregado y la banda lo notaba sobre las tablas. Liderados por sus vocalistas Ivan Gosp y el inagotable Kiko Tur siguieron “La distància”, “Batega la ciutat” o los esperados “Antimatèria” y “Queden Matinades”. Ya en la recta final aparecieron “Naixen primaveres” o el “Quan caminàvem” que puso el broche a este show que forma parte de su gira de despedida con la que agotarán el 2017 que todavía tenemos por delante.

Para despedir este festival nos quedamos con los directos de Fyahbwoy en el Escenario Viña Grow y Def Con Dos cerrando el Escenario Poliakov y tras entrar en este cartel sustituyendo a La Pulquería, que no girará este año.

Seguían quedando ganas de fiesta y los más valientes se quedaron a disfrutar y/o curiosear con el directo de Los Manolos que tan diferentes opiniones generó entre los viñarockeros cuando fueron confirmados. Por nuestra parte, aquí concluía esta XXII Edición del Viña Rock, un festival pasado por agua pero muy disfrutado, tanto que ya nos hace mirar hacia 2018 y esos días que van entre el 27 y 30 de abril, cuando volvamos a dirigirnos a Villarrobledo.

Texto: Francisco M. Peco

Fotografías: Francisco M. Peco y Miguel A. Villaplanas