[Crónicas de Conciertos] XII Leyendas del Rock 2017 – viernes (11/08/17)

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Alcanzamos el ecuador del festival a una velocidad pasmosa y con una jornada por delante repleta de grandes bandas, empezando con Primal Fear a las 16:30 hrs. en el Escenario De La Rosa. No éramos ni uno ni dos los valientes que ya estábamos al pie del cañón para ver a los alemanes en medio de la intensa canícula que caía a esa hora. Afortunadamente la buena orientación de los escenarios hacía que siempre hubiera algo de sombra en el foso de manera que sobre las seis y media o siete la umbría ya era casi total.

Tras esperar una fila muy considerable para entrar conseguimos llegar en el momento en que los alemanes empezaban. Han pasado muchos años desde la última vez que vi en directo a esta banda de power metal pero me bastó poco tiempo para constatar que el estado de forma de la cuerdas vocales de Ralf Scheepers continúa siendo tan portentosa como el tamaño de sus bíceps, además han sacado nuevos trabajos recientemente tanto en directo como en estudio lo que confirma aún más el la buena salud de la banda. Personalmente me inclino por los clásicos que tocaron como “Angel In Black” o “Nuclear Fire” más que por los cortes de su último disco “Rulebreaker” como “In Metal We Trust” o “Angel Of no Mercy”, sin desmerecer en absoluto estos últimos. El caso era que una de las bandas que le daba sentido a mi presencia en esta edición del festival comenzaba a las cinco, con lo que a mi pesar abandono a Ralf Scheepers y compañía para dirigirme al Mark Reale, para ver a los italianos Elvenking y el sugerente folk metal que llevan facturando desde el 97.

Con aquello repleto de una audiencia deseosa empiezan puntuales con la progresiva “King Of The Elves” para continuar con la celebradísima “The Wanderer” de su no menos aplaudido álbum “The Winter Wake”. Para entonces ya hemos notado una enorme ausencia y es que Aydan, guitarrista y miembro fundador junto con Damna, no ha podido asistir por problemas personales (nada grave, afortunadamente). Pese a este contratiempo el concierto es una auténtica fiesta gracias a las bellas melodías de violín de Lethien acompañadas de la cálida voz de Damna. Un setlist basado esencialmente en su último disco “The Pagan Manifesto” compone la mayor parte del repertorio con “Moonbeam Stone Circle” y el himno “Pagan Revolution”, así como honrosas excepciones como “Divided Heart” y “Never Ending Nights” con las que el auditorio se viene abajo y además acaban.

Una vez finalizado se nos puede escuchar a todo el público al unísono coreando el nombre del grupo con la más sincera esperanza de que hagan gira por España con el lanzamiento de su inminente próximo trabajo, ya que con “The Pagan Manifesto” nos quedamos con las ganas.

Empapada de sudor y adrenalina necesito refrescarme y reservar algo de voz y aliento para todo lo que tenemos por delante, y aunque me consta que el thash metal de los norteamericanos Overkill fue una auténtica apisonadora, vuelvo al Mark Reale con Firewind. Reconozco a su líder tras las seis cuerdas, Gus G., el que fuera a su vez guitarrista de Ozzy Obourne lucha contra viento y marea por su propia banda incansable tras los numerosos cambios sufridos en la formación. El último fichaje ha sido el alemán Henning Basse, ex-Metalium, que defiende al grupo de power metal a la voz de manera mucho más que honrosa. Cayó la conocidísima “Head Up High” así como “World On Fire” o “Hands of Time”, a la vez que Gus nos arengaba al grito de Firewind is fucking back y nos recuerda por qué ésta banda nos gusta tanto con los alegres riffs de “Mercenary Man” o “Falling To Pieces”, con las que nos dicen adiós hasta su próxima cita en el Atalaya Rock en octubre.

Nos sumergimos directamente en el heavy metal de Hammerfall en uno de los escenarios principales, comienzan con “Hector’s Hymn” y continúan con “Riders Of The Storm”. Hammerfall es otra de las bandas en hacer doblete después del Resurrection Fest y en palabras del propio Joacim Cans vienen dispuestos a mejorarlo. La cosa no va nada mal pues continúan con “Blood Bound” y con “Any Means Necessary” de su disco homónimo, pero es con “Last Man Standing” con la que sueltan la primera bomba y con la cual cantamos puño en alto henchidos de pura épica. La voz de Joacim Cans no tiene pega, quizás se escuche un poco baja para mi gusto pero lo que sí que acuso de verdad es la cantidad de arreglos disparados que se perciben, lo que no es raro en bandas con composiciones tan grandilocuentes como esta pero que sin embargo acaba restando cierta frescura al directo desde mi punto de vista. A sus fans más veteranos dedican “Medley To The Brave” de su primer disco “Glory To The Brave” del 97 y tras unos cortes mucho más recientes como es el himno “Hammer High” y “Bushido” se despiden con su hit “Hearts on Fire” que disfrutamos con auténtico fervor.

La banda que se posiciona por encima del resto en el cartel del festival da comienzo a eso de las diez de la noche en el Azucena Stage. El thrash metal de Megadeth sale a escena en medio de una performance en la que predominan los focos fijos de violentos colores apuntando directamente tanto sobre Mustaine como sobre David Ellefson y Kiko Loureiro, colocados a ambos lados, y con una enorme pantalla detrás que nos ofrece imagen y vídeo visualmente muy potente.

Todo ello da una fuerza singular al show en el que Mustaine y Loureiro fabrican interminables guitarreos que apoya Ellefson con el bajo mientras se van sucediendo canciones como “Hangar 18”, con la que empiezan, o “My Darkest Hour”. Mustaine apenas se dirige al público y muestra un aspecto concentrado e introspectivo que refuerza el hecho de que sólo mire hacia su guitarra y se escude tras su abundante melena que le cae por la cara, no obstante esto no resta efectividad al espectáculo, diría que incluso todo lo contrario. “Sweating Bullets”, “Poisonous Shadows” o “Mechanix” componen también el exhaustivo setlist que se están marcando la banda pero es ya con “A tout le Monde”, “Dystopia” y la gran “Symphony of Destruction” cuando más efusivamente responde la audiencia, a la que incluso llegado el momento Mustaine se dirige con un You Know This Song. “Peace Sells” y “Holly Wars” marcan el final del sobrio concierto en el si bien a nivel técnico fue intachable, también se pudo notar el cansancio en la voz de Dave.

Llega ahora el turno a las bandas españolas que dominarán los escenarios principales hasta el fin de la noche con la única excepción de los hermanos Cavalera, que se interpone entre la actuación de Warcry y de Avanlanch. La primeros en liza fueron Warcry que venían presentando su último disco Donde el Silencio se Rompió (2017) y del que sólo salieron para tocar a su vez canciones como “Ardo Por Dentro” de “Alfa” (2011)  o “Quiero Oirte” de Inmortal (2013).

Un repertorio nada equilibrado marcado por el abandono absoluto a los trabajos que marcaron los inicios de su carrera y con los que tantos de los allí presentes hemos crecido. No puedo ocultar mi decepción ante semejante hecho. “Nuevo Mundo” y “Devorando El Corazón” son quizás los únicos temas con los que los fans de corte más clásico nos sentimos algo identificados, y quizás durante el final donde sonaron “Tu Mismo” u “Hoy Gano Yo” pero que bajo mi punto de vista quedaban de largo empañadas por las acusadas ausencias de “Capitán Lawrence” o “El Guardián de Troya, las cuales considero que no pueden faltar y además fueron con las que acabaron la última vez que los vi en directo en un festival. Casi ochenta minutos de recital en los que apenas se dedicaron veinte a los cinco primeros discos.

Avalanch en el XII Leyendas del Rock 2017. Fotografía: La Mancha Rock ® 2017

Con este sabor agridulce vuelvo tras Max& Iggor Roots, de los que sólo alcanzo a escuchar el consabido “Roots Bloody Roots” del final, pues ya me encuentro esperando a que salga Avalanch en el  De la Rosa Stage. Como quizás ya sepáis Rionda se encuentra inmerso en la gira aniversario de El Ángel Caído con la All Star Band, que reúne en sus filas a músicos de la talla de Jorge Salán, Magnus Rosén al bajo, o el enorme Mike Terrana a los platos, contando también con el reciente cambio de teclista que excluía a José Paz e incluía al magnífico Alberto Ramíl, ex-Warcry. Comienzan por el final del disco con el punteo de Rionda en el que reconocemos el corte de “Santa Bárbara” para continuar, ahora sí, con el primer tema del álbum, que es “Hacia La Luz” y así ir desgranando cada una de las pistas que lo componen, poniendo especial atención a la acertada colaboración de Xina de Oker en “Xana” o el virtuosismo a las seis cuerdas de Rionda y Salán en “Corazón Negro”. Mención aparte merece el poder escuchar en directo la ópera rock “Las Ruinas Del Edén” que cierra “El Ángel Caído” con sus tres actos en directo.

Algo que verdaderamente me emocionó y que ya ha entrado a formar parte parte de mis más preciados recuerdos en esta edición del Leyendas. Como colofón Tete Novoa entra a cantar con Isra “Torquemada”, en un auténtico duelo de registros imposibles que daba por finalizado un concierto ciertamente memorable.

Para Zenobia resistieron los fans más fieles. Una multitud que coreaba todas y cada una de las canciones del grupo de heavy metal riojano en un ambiente familiar y festivo. Tanto es así que hasta incluso hubo una pedida de mano contando con la complicidad del grupo y al son de la bonita balada “Ante Tus Ojos” en medio del estupor de todos los allí presentes empezando por la emocionada novia, que aceptó sin dudar la proposición. La voz de Berceo en ciertas ocasiones no era demasiado audible especialmente en los agudos de algunos temas, pero llegados al punto de “Una de Piratas”, “El Sueño de un Loco” y la pegadiza “Lo Llevo en la Sangre” no parecía importar demasiado pues el entusiasmo del público cantándolas no lo hacía necesario. De esta alegre forma cerramos la tercera e intensa jornada del festival.

Texto y Fotografía: Elena Ortega