[Crónicas de Conciertos] XII Leyendas del Rock 2017 – sábado (12/08/17)

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Último día de festival y aún una sarta de grupazos por ver, a saber, los primeros a los que me moría de ganas por catar en directo era al torbellino Battle Beast después de haberme entusiasmado escuchando sus discos. El heavy metal con dejes ochenteros de la banda de Helsinki se presentaba en el Azucena Stage con una fuerza arrolladora, la misma que destilaba su portentosa frontwoman, Noora.

Con su último álbum aún coleando basaron la mayor parte del recital en el. Bringer of Pain hacía las delicias de los allí presentes especialmente con cortes como “Straight To The Heart”, con la que nada más empezar ya nos tenían a todos ganados, “Familiar Hell”  o “King for a Day” y esos teclados tan ochenteros con los que no puedes contener las caderas. Hubo espacio a su vez para temas de álbumes anteriores como la impresionante “Let It Roar” o “Black Ninja”, en la que salió Hannes Van Dahl, batería de Sabaton, a hacer lo propio. Sin parar un solo segundo tanto Nora como Eero Sipilä al bajo nos animaban en todo momento para que el show no decayera ni un solo minuto, hasta el punto de que Eero nos dijera en un castellano bastante entendible, Es una mujer con unos cojones muy grandes, refiriéndose obviamente a su vocalista. No es de extrañar que en un abrir y cerrar de ojos el concierto se nos escapara dejándonos con la miel en los labios y rabiando por ver de nuevo a Battle Beast, pues con “Beyond The Burning Skies” se despidieron hasta las próxima.

La garganta ya a estas alturas está algo tocada con tanto agudo y ahora el remate viene con Saratoga. Con un Tete Novoa exultante y sobradísimo en sus registros más complicados y toda la banda desmenuzando un repertorio tanto para jóvenes como para veteranos, consiguieron dejar a todo el respetable satisfecho, es más, con una sonrisa de oreja a oreja gracias a canciones como “Maldito Corazón”, “Las Puertas del Cielo”, o “No Sufriré Jamás Por Tí” y su reconocible linea de bajo con la que arranca Niko del Hierro. Recalcar, por supuesto, los solos de guitarra a los que nos ha malacostumbrado Jero Ramiro así como los temas que tocaron de su último trabajo “Morir En El Bien Vivir En El Mal”, del que sonó su homónima así como “Mi Venganza” y “Como el Viento”, las cuales fueron igualmente muy bien recibidas. Dani Pérez nos dedica unos complicados ritmos a la batería, un máquina como siempre, y con “Heavy Metal”, “A Morir” y el clásico “Perro Traidor” se van de allí pletóricos. Nos movemos al Mark Reale a probar del extraordinario pagan metal de los suecos Månegarm, que consiguió congregar en el discreto auditorio a toda una turba de jóvenes sedientos del más auténtico viking metal. Lo cierto es que no había escuchado a la banda con anterioridad pero la impetuosa voz de Erik Grawsiö a la endiablada velocidad del doble bombo resultaban tener un efecto de lo más convincente. Con cortes como “Odin Owns Ye All”, la que probablemente sea su canción más conocida, dicen adiós en medio de salvajes pogos.

Justo cuando estamos esperando a que salga Rhapsody nos anuncian por la enorme pantalla situada entre ambos escenarios que hay una nueva confirmación para 2018. Se trata de nada más y nada menos que Nightwish, que se une como banda de lujo para el line-up del año que viene junto con Warlock. Tras esta buena nueva y sobre las diez de la noche salen a las tablas los italianos.

Conviene aclarar que esta es una gira de reunión del grupo original, ya que Luca Turilli se separó hace tiempo de la banda formando Luca Turilli’s Rhapsody y quedando así un Rhapsody Of Fire al actualmente que no le queda ningún miembro original (pues Staropolli que era el último que resistía ya no está) pero que acaban de editar un álbum con los éxitos regrabados llamado Legendary Years. Por otro lado, el grupo que hoy se nos presenta es el resultado de la reunión de algunos miembros primigenios como Fabio Lione o Turilli (ya que Staropolli debió de salir tan escaldado que ni siquiera se ha querido unir a este tour) juntándose así el verdadero Rhapsody. Si has entendido algo de esta engorrosa explicación (he intentado que fuera lo más light posible) y aún te queda fe en la humanidad, te diré que los reyes del metal sinfónico abrieron la serenata de forma magistral con la intro del “Symphony of Enchanted Lands” seguida de la mítica “Emerald Sword”, que desató verdadera euforia. Siguieron repasando el disco con “Wisdom of the Kings” y “Beyond the gates of Infinity”, para cambiar después al “Power of the Dragonflame” con la preciosa “Knightrider Of Doom”.

Épica a raudales en una auténtica orgía de doble pedal acompañada por la magnífica voz de Fabio Lione y los punteos virtuosos de Luca, todo ello algo enturbiado por el hecho de no llevar teclista teniendo en cuenta el enorme peso que tiene sobre las composiciones. Después viene “Symphony of Enchanted Lands” y previo solo de batería, “Land Of Inmortals”.  Un marco incomparable como es el canto lírico de Lione por “Nessun Dorma” encuadra la celebérrima “Dawn Of Victory”, que coreamos solemnes puño en alto. Para los bises nos tenían preparado el combo “Lamento Heroico” y “Holy Thunderforce” que sonó auténticamente brutal. Un concierto para contar a los nietos.

A mi ya se me estaban haciendo los ojos chiribitas ante la expectativa de escuchar “Dawn of Victory” y “Primo Victoria” en directo en una misma noche. Sabaton llegaba con una performance que rompía  el escenario de plano a plano con el tanque cada vez más grande que salía de en medio, y tras su versión de “In the Army” disparada aparecen ya al ritmo de la frenética “Gost Division” con pirotecnia incluida.

Desde el principio Joakim nos anuncia que habrá sorpresas, unexpected old shit, pero no se trataba de “The Art Of War” o “Blood of Bannockburn” sino de la enorme “Attero Dominatus”, que nos quita el aliento a cada golpe de batería. Continúan con el último disco “The Last Stand”, con el pegadizo tema que le da nombre para darnos después otro sorpresón como el de antes esta vez con la grandiosa “Panzerkampf”.

Aquello no hacía más que mejorar y “Carolus Rex” y la siempre solicitada “Swedish Pagans” reforzaban el entusiasmo colectivo, así como otros ejemplos de The Last Stand como The lost battalion” y “Winged Hussars”. Verdaderamente sobrecogedora y efectista la pirotecnia en “Night witches” que se disparó a la vez que el sonido de la bomba explosionando que emula la canción y con la que arranca, no te diré más que con cada uno de estas explosiones solté un grito de pura sorpresa.

El heavy metal pomposo de letras históricas basadas en hechos bélicos de Sabaton llegaba a su fin con “Primo Victoria”, con la que se nos caían ya los lagrimones, seguida del obús “Shiroyama”, firme candidata a ser un nuevo himno en parte gracias al video lyric que muestra la enorme pantalla trasera, y “To Hell And Back” con la que nos dicen hasta la próxima.

Debido a un cambio en el horario ya no es Lujuria el que cerrará el festival como tradicionalmente han venido haciendo, sino que en su lugar lo hará baño de sangre, perdón quería decir Bloodbath, quienes teóricamente iban después de Sabaton pero que debido a un retraso en el vuelo tuvieron que cambiar la hora de su actuación.

Oscar de Lujuria estaba tan sembrado como siempre, arrancándonos sonrisas cuando no carcajadas gracias a su afinado ingenio. Fue un show muy variado en el que cabe destacar la presentación del álbum Cuentos Para Mayores recientemente editado en formato vinilo, motivo por el cual lo tocaron prácticamente íntegro. Además hubo interesantes colaboraciones como la de La Tigresa de Barcelona, emblemática vocalista catalana con la que se cantó un tema a dúo y después ella uno en solitario.

También se subió al escenario la banda que ganó el concurso que Lujuria hizo para dar la oportunidad de que un grupo emergente pudiera tocar en un escenario principal con el de El Leyendas. Los ganadores fueron Thybreath, los cuales defendieron muy bien su papel. Para acabar Oscar repartió los premios que la organización otorgaba a algunas asociaciones implicadas en el festival. Otro concierto más de Lujuria en el que sabes como empieza pero nunca como acaba.

Echar los restos con Tierra Santa resultó fácil pues Ángel San Juan y compañía se marcaron un recital de calidad en el que no faltaron clásicos como “Alas de Fuego” o “Indomable”, mientras el concierto transcurría de una forma amena y agradable continuan con “Tierras de Leyenda” o “La Momia”, pero con la que verdaderamente cantamos todos a una fue con la archiconocida “Canción del Pirata” que junto con “Legendario” fueron las que echaron el cierre al espectáculo.

Por más que lo intenté ya no era persona para ver a Bloodbath, con lo que el festival para mi acabó en ese momento con una intensísima sensación de satisfacción y auténtico afán por volver, pues en realidad muy pocas pegas se le pueden poner.

No queda más que decir que larga vida al Leyendas del Rock.

Texto: Elena Ortega

Fotografías: Cristian López