[Crónicas de Conciertos] XVII Granito Rock 2017 (22/07/17)

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Un año más nos acercamos al Granito Rock en Collado Villaba (Madrid), festival de los considerados fijos en nuestro calendario, por su buena ubicación, porque es gratis, y fundamentalmente por la calidad de las bandas que nos traen año tras año.

Este año el festival empezó con Por Instinto, ganadora del concurso de bandas en la categoría de rock, con lo que queda claro que la victoria en el concurso del Azeros rock no fue casualidad.

Inmersos ahora en la grabación de su tercer trabajo, esta formación madrileña dejo claro que es el momento oportuno de pegar el gran salto definitivo a festivales. Su aptitud, calidad y sobre todo su buena música, así lo demuestran.

Con el sol aun en todo lo alto y un calor de mil demonios, Por instinto no se cortaron a la hora de darlo todo, (incluso con la mala suerte de que cayera una pantalla y dejara sin sonido al bajo) , supieron reponerse y dejar un grandísimo sabor de boca.

Con temas como “A cal y canto”, “Alíate con tu enemigo”, ”La sed animal” o el que da nombre a su último video: “Minuto a minuto”, Por instinto se fueron ganado bailes y seguidores de gente que hasta el momento no les conocía. En definitiva, el festival acertó de lleno con la elección, ya que Por instinto pusieron las primeras notas de calidad a este festival que prometía y mucho.

Con algo menos de calor, pero aun pegando fuerte, salían a escena Ghosts And Me, la banda de Collado Villalba practica un hardcore algo melódico, pero no exento de mucha rabia y fuerza. Con ellos fue con los que se empezaron a apreciar con más fuerza los problemas de sonido que estaba teniendo el festival, ya que por momentos la música se convertía en una especie de bola de sonido que te atrapaba y no te dejaba apreciar los diferentes instrumentos.

Ghosts And Me sabían que de todas formas era su noche y así lo quisieron demostrar, ante un público algo más numeroso, pero sin exagerar tampoco. Con temas como “King Kong Vs godzilla”, “To the wolwes” o “Casiopea” fueron dejando claro que el futuro es grande y que les llama a voces si siguen creciendo con la misma intensidad.

Fue una de las gratas sorpresas de este festival, ya que no los conocía, dejándome un regusto a buen hacer y caña que prometo seguir de cerca.

Los terceros en saltar al calor del Granito fueron Walking  With  Wolves, banda de la que me habían hablado muy bien. Hicieron una arriesgada puesta en escena, con bastantes temas aun sin publicar, lo que hizo que el concierto fuera un poco más difícil de seguir por quien solo teníamos las referencias por vídeos.

Lo que dejaron muy claro es que la calidad que tienen se desborda, un grupo de un metal que, por muchos momentos, llegando a rozar el progresivo más puro. Con temas ya publicados como “Black or White”, “Thiller” , o “Shine and rise” y otros sin publicar aun como “Promise”, la banda madrileña fue desgranando todo su potencial que no es poco la verdad. Este joven grupo es un claro exponente de que las nuevas generaciones vienen fuertes y con ganas de cambiar el panorama tan maltrecho del rock en este país. Mucho ojo con estos chicos que de verdad que prometen muchísimo.

Pero el festival tenía que tener una verdadera bomba que hizo reventar el tranquilo cielo de Villalba y eso tuvo que ser con Grapeshot. La banda demostró que tienen tablas desde el primer minuto: la puesta en escena, la rabia con la salieron y sobre todo la fluidez musical a pesar de los ya reiterados problemas de sonido, puso al grupo en un pedestal delante del ahora si muchísimo público presente.

El espectáculo que dieron fue soberbio, sin más. Podíamos andarnos con florituras y con palabras rimbombantes, pero no me merece la pena. Con temas como “Void your soul”, “Parasites” o “Hamster Wheel” dejaron a las claras, que es un grupo de esos que nos empeñamos en no valorar en este puñetero país y que serian sin dudarlo cabezas de cartel en cualquier festival norte americano.

Grapeshot dieron, en mi opinión, el mejor concierto de lo que llevábamos de noche, y eso no era fácil con lo que habíamos visto hasta entonces, pero ¡copón! ¡lo que valen estos chicos!.  Como bien dijo su cantante: ellos eran más gordos, viejos y feos que los anteriores, pero hay señor@s, la experiencia unida a la calidad es un grado. Realmente impresionantes.

Con una plaza ahora a reventar salían las estrellas de la noche, los vikingos Turisas, con un público realmente volcado y ansioso; pero para mí, defraudaron. No hablo de su calidad musical (que la tienen), ni de sus tablas (que las tienen), ni de los temas que eligieron (bastante acertados aunque falto alguno de los más conocidos). Hablo de sus constantes paradas, sus interminables charlas entre canción y canción, su falta de saber unir unos temas que conseguían levantar al público con otros y no provocar altibajos demasiado evidentes.

Se positivamente que sus seguidores acabarían contentos con su actuación, pero yo debo de reconocer que con las ganas que tenia de verlos y después de la aptitud de los grupos anteriores me dejaron frío, muy frío, tanto como las aguas de donde viene estos chicos.

No puedo criticarlos, y no lo hago simplemente porque me dejaron con tantas ganas, que esas mismas ganas son las que me faltan ahora de seguir explicando cómo me quede, así que será mejor esperar a otra ocasión más propicia y pasemos al siguiente grupo.

Ese no fue otro que Third Dimension. Los madrileños subieron para volver a poner las cosas en su sitio, en una altura de calidad realmente genial. Aunque el sonido siguió sin ser el mejor, estos chicos dejaron muy alto el techo del festival. Aunque, como siempre y como ya paso antes de Turisas, lo peor de todo fue el público.

¿Dónde coño nos hemos equivocado con la cultura musical para que la gente se vuelva tan “cabezas cuadradas” de no poder ver a todos los grupos y descubrir enormes bandas como esta? Si señores si, una vez más al final de Turisas la mitad de la gente se marchó, PUES PEOR PARA ELLOS. La banda madrileña a la que no tenía el placer de haber visto en directo llegaba con unas inmejorables referencias que se quedaron muy cortas.

El power metal que practican Third Dimension es realmente de altura, la mezcla del power más rabioso con los toques heavys más clásicos y la calidad musical de todos y cada uno de sus miembros los ponen en lo más alto de escalafón.

No suelo ser de los que en un espectáculo así destaque nada (por que parece injusto) pero el duelo de guitarras que se marcaron los dos virtuosos del grupo fue genial. Al igual que antes dije de Grapeshot que fueron la bomba que reventó el festival, el show de Third Dimension lleno el cielo de la sierra de dragones, caballeros con armaduras y luchas épicas, y nos dejo con una sonrisa en la boca de que el futuro existe.

Upsss, creo que no he hablado de los temas que tocaron; Bueno ¿y que? ni falta que hace. Simplemente su espectáculo me llevo a utilizar las manos en aplaudir en vez de apuntar. Otra vez – y pronto – será.

Y esa fue nuestra cita anual con la sierra madrileña que, pese a los problemas de sonido, estuvo, como siempre. magistralmente organizado. Nos vemos en el Granito Rock 2018.

Texto y fotografías: Raúl Merino Nano